Vuelo 301 de Birgenair: La tragedia aérea más grande de República Dominicana

301 de Birgenair

Hoy se cumplen 24 años del accidente aéreo del vuelo 301 que había salido desde Puerto Plata, hacia Fráncfort, Alemania, pero cayó al Océano Atlántico, frente a Cabarete muriendo, sus 13 miembros de la tripulación y los 176 pasajeros (189 personas en total), la mayoría turistas alemanes que retornaban a su patria después de unas vacaciones en el país.

El Vuelo 301 de Birgenair fue un vuelo fletado por la filiar de la turca Birgenair, Alas Nacionales («National Wings»), desde Puerto Plata en la República Dominicana a Fráncfort, Alemania vía Gander, Canadá y Berlín, Alemania. El 6 de febrero de 1996, el Boeing 757-225 que operaba la ruta se estrelló poco después de despegar del Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón de Puerto Plata.

La tripulación se componía de once turcos y dos dominicanos. El pasaje se componía fundamentalmente de alemanes junto con algún polaco. La mayoría de los pasajeros lo hacían como parte de un paquete vacacional caribeño con Öger Tours; Birgenair poseía el 10% de Öger Tours. En términos de pasajeros muertos, el vuelo 301 tiene el mayor número de muertos de cualquier accidente de aviación sufrido por un Boeing 757.

Durante la carrera de despegue a las 11:42 p.m, el capitán Armed Erden, uno de los pilotos más experimentados de Birgenair, descubrió que su indicador de velocidad (ASI) no funcionaba adecuadamente, pero decidió no abortar el despegue. El ASI del copiloto funcionaba sin problemas.

Mientras el avión ascendía a 4700 pies (1432,56 m), el indicador de velocidad del capitán daba una lectura de 350 nudos. El piloto automático, que tomaba su información de velocidad del mismo equipamiento que proporcionaba las lecturas erróneas al ASI del capitán, incrementó la actitud de cabeceo y redujo la potencia para reducir la velocidad del avión. El ASI del copiloto Akut Gergin da una lectura de 200 nudos y descendiendo, a la vez el avión comenzó a dar avisos contradictorios múltiples respecto a que volaba demasiado rápido, ratio de alerones fuera de rango, velocidad en el aire y exceso de velocidad.

El piloto automático alcanzó los límites para los que estaba programado y se desconectó. Se comprobaron los interruptores para buscar la fuente de las advertencias, la tripulación redujo a continuación el flujo de gases para reducir la velocidad. Esto inmediatamente activó la vibración de la palanca de mando del 757 que precedía a la alerta de pérdida, advirtiendo a los confundidos pilotos de que el avión volaba peligrosamente despacio, segundos más tardes se les presenta una alerta de aviso de que la velocidad era demasiado elevada.

El copiloto y el ingeniero de vuelo Mulis Evrenesolu parecieron ser conscientes de que iban a entrar en pérdida y trataron de transmitírselo al capitán, pero no decidieron tomar cartas en el asunto para prevenirlo, posiblemente en deferencia a la edad y experiencia del piloto. El capitán intentó entonces recuperarse de la pérdida incrementando la potencia del avión al máximo, pero el avión estaba todavía en una actitud de morro arriba, impidiendo que los motores recibiesen un adecuado flujo de aire que posibilitase el incremento en el empuje. El motor izquierdo se apagó y comenzó a arder, lo que provocó que el motor derecho, todavía a máxima potencia, llevase al avión a describir una parábola. Momentos más tarde, el avión se invirtió.6 A las 11:47 p.m., el GPWS emitió una advertencia de sonido, y ocho segundos más tarde el avión se estrelló en el Océano Atlántico. Los trece tripulantes y 176 pasajeros murieron.

Los tripulantes eran todos turcos, excepto dos azafatas dominicanas , las hermanas Francia y Evelyn Ramos.

Autor del artículo desconocido. Copiado de Facebook.

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Estudiante de Informática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Aspirante a escritor y poeta. Administrador de los Sitios de Vanguardia UASDIANA. Programador PHP.

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